jueves, 1 de noviembre de 2007

Instante Eterno

A la Niña le Volaba Lindo el Pelo, sonriendo con la boca cerrada para no tragar
viento,asida fuertemente al cuerpo de él, quien al sentir la presión de los
brazos con miedo aceleraba un poco más, perdiendo la prudencia a ratos, pero
a la niña le volaba lindo el pelo, sonriendo, de vez en cando soltando
carcajadas,como si el momento encerrara toda la felicidad a sus 16 años, esa
sensación de miedo con libertad, adrenalina suelta por todo el cuerpo, sin
pensar en precauciones. Él uniformado, con casco, chamarra de cuero, botas,
y feliz de producir esas sensaciones en la niña.
Sorteando carros cual toros en contra, presumiendo su habilidad,
contoneándose en asfalto, cual dueño de la velocidad y espacio,
comunicándose con el contacto físico al no poder hablar, el ruido del escapa
ocupaba todo. Frenos, risas, acelerones, zigzagueos, se sentían dueños del día.
La falsa libertad terminó con una piedrita, de esas de río que cayó de un
camión de volteo que acarrea arena, no más grande que una canica de las gordas,
que la llanta delantera al pisarla, no hubo manera de controlar velocidad,
equilibrio y espanto.
Una sucesión de vueltas, arrastre de cuerpos, golpes contra el asfalto y en
un instante cambio el universo, de la luz total a la oscuridad total.
Y a la niña ya no le volaba lindo el pelo.
Después de cuatro meses y veintiún días, de hospitales, terapias de
rehabilitación, él volvió a caminar. Su tarea, endurecer músculos, recuperar la
memoria, más no el alma, para no sonreír jamás. Al conocer el destino de la
niña que le volaba lindo el pelo, perdió el suyo.
El tiempo que supuestamente olvida todo, ni hizo más que ensombrecer la
vida de él, cual nube tormenta eterna. Imposible de olvidar a la niña que le volaba
lindo el pelo, el físico una imagen borrosa en sí, pero el recuerdo del accidente
lo acompañaba durante todos los actos de su vida.
Vivir sin vida sus días, que ironía.
Su ilusión era el consuelo de que terminaría algún día de vivir. Ante su
existencia sin luz, trato diversas religiones, terapias psicológicas, retiros
espirituales y otros no tanto. Tocó fondo, resucitó en vida, estudió, trabajó,
se casó y se divorció.
Viviendo con la ilusión de pensar, que así como un instante cambió su vida
para obscurecerla surgiera otro para iluminarla, algo por demás imposible.
Vivir con la pesadilla de las preguntas; ¿Qué hacer?, ¿Si hubiera...?

¿Así es la vida que te cambia en un instante?

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